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La aminoración del ritmo de la actividad económica se está reflejando en una marcada ralentización de la creación de empleo en España. Las cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística, uno de los mejores indicadores para seguir la evolución del mercado de trabajo, lo corrobora. Así, en el primer trimestre la tasa de variación interanual del nivel de empleo disminuyó hasta el 1,7%, la mitad que en el mismo periodo del año anterior. Según la tendencia se observa que prosigue la creación neta de puestos de trabajo, pero a un ritmo muy moderado y menguante. Es destacable la destrucción de puestos de trabajo en el sector de la construcción, que presentó una tasa de variación interanual negativa por primera vez en estos últimos años.
Los datos de la contabilidad nacional del primer trimestre son coincidentes con los de la EPA. Así, el número de puestos de trabajo a tiempo completo experimentó un aumento del 1,7% con relación al primer trimestre de 2007 y en la construcción se anotó una ca íd a del 1,1% . Las cifras de alta de afiliación en la Seguridad Social también son concordantes en la deceleración de la creación de empleo, aportando solidez a esta visión.
De hecho, durante el primer trimestre el número de ocupados disminuyó en 74.600 personas, según las estimaciones de la EPA, que junto a los que perdieron sus puestos de trabajo en el trimestre anterior suman 108.200 en el último medio año. Esto se ha debido mayormente a factores estacionales, pero ilustra el deterioro que se ha producido en el mercado de trabajo. La destrucción de ocupación en el primer trimestre de 2008 se concentró en los servicios y la construcción. El mayor número de puestos de trabajo que desaparecieron correspondió a los servicios, con 77.500 ocupados menos, seguidos a poca distancia por la construcción con 73.200. Sin embargo en términos relativos la mayor pérdida ocurrió en la construcción, con el 2,7% apreciándose una tendencia a la aceleración.
En el último Barómetro realizado por Psicotec, que abarca el primer semestre de 2008, también observamos la tendencia a la desaceleración en este sector, tanto en la pérdida de puestos de trabajo como en una menor capacidad para generar nuevas ofertas de empleo. Así, en este semestre, la Tasa de Variación Interanual del volumen de ofertas generadas disminuyó hasta un 69,3%, más de la mitad que en el mismo periodo de 2007. Pasando este sector de ser la tercera actividad más dinámica a ocupar la novena posición del ranking de generación de empleo.
Todos estos datos nos hablan de un proceso de cambio en el mercado laboral de la construcción que, lógicamente, tienen su reflejo en los perfiles tipo más demandados por este sector de actividad. Por concretar más, podemos hablar específicamente de la evolución experimentada en el caso del perfil de Jefe de Obra:
- Lo que antes se demandaba:
- Titulación Técnica.
- Experiencia afín.
- Movilidad geográfica nacional.
- Competencias:
- Planificación y organización.
- Negociación.
- Orientación a resultados.
- Liderazgo.
- Solución de problemas.
- Lo que ahora y en los próximos años se demandará:
- Titulación Técnica.
- Experiencia afín.
- Movilidad geográfica internacional.
- Competencias:
- Capacidad de adaptación.
- Sensibilidad intelectual.
- Planificación y organización.
- Negociación.
- Orientación a resultados.
- Liderazgo.
- Solución de problemas.
- Idiomas.
Parece claro que, al haber aumentado considerablemente el volumen de obras en el exterior, cada vez más se requieren profesionales que puedan aportar movilidad geográfica a nivel internacional. Este hecho, el asumir la gestión de obras fuera de España, conlleva la estancia del profesional en aquellos países en donde se desarrollan los proyectos. Se solicitan, por tanto, profesionales que ofrezcan un talante flexible y abierto, con capacidad para formar parte de contextos sociales y laborales muy diversos, en los que además deben asumir una función de liderazgo. Precisamente por este hecho, resulta de tanta importancia que puedan adaptarse e interpretar culturas muy diversas y formas de vida muy diferentes a la concebida en España. La comprensión de otros modos de pensamiento facilitará en gran medida la labor de gestión de personas.
Y un último aspecto a considerar tiene que ver con la exigencia de un segundo idioma o la posibilidad del aprendizaje rápido de la lengua del país de destino, lo que de igual modo favorecerá la integración del profesional en el nuevo emplazamiento.
En definitiva, y como conclusión, a partir de ahora y cada vez con más frecuencia, debemos hablar de la demanda de perfiles de carácter internacional, en donde haya que poner en juego todas las competencias personales y profesionales que apunten en esta misma dirección.
Mª Luisa Riobóo
Directora General de Selección y Desarrollo
PSICOTEC







