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Hoy no seré yo quien escriba el blog sino uno de vosotros. Recibimos, a lo largo de la semana, comentarios, noticias y aportaciones por parte de muchos seguidores de PSICOTEC, lo que agradecemos enormemente y animamos a que siga siendo así, y hemos escogido un artículo que queremos compartir con vosotros, de un internauta que desea poner su granito de arena y aportar su punto de vista. A ver qué os parece:
¿Eres guapo? Quizá tengas más suerte para conseguir trabajo.
No nos engañemos, por más que pretendamos convencernos de que la belleza está en el interior, es lo de fuera lo que determina todo. Un súper currículum, titulaciones en universidades de prestigio, experiencia intachable y todo lo que quieras, pero a la hora de la verdad, en igualdad de condiciones, lo más probable es que el guapo se lleve el puesto.
Está claro que no podemos luchar contra nuestra propia naturaleza y si está en nuestros genes el claudicar ante los guapos, incluso sin pretenderlo, acabaremos haciéndolo.
Todo esto no lo digo yo, pues existen infinidad de estudios, desde hace bastantes años, que no hacen más que corroborar esta teoría. Sin ir más lejos, recientemente se hizo una investigación liderada por el psicólogo Alan Slater, de la Universidad británica de Exeter, en la que demostró que los bebés de tan sólo cinco o seis días de vida, se decantan por las caras más guapas. Parece ser que los neonatos se quedaban más tiempo mirando las caras bonitas, con rasgos más armónicos y de formas más agradables, concluyendo que la apreciación de la belleza facial es de nacimiento en las personas y no algo que se aprende con los años. Con todo esto digo que si ya desde nuestros inicios en este mundo, cuando aún estamos libres de todo condicionamiento, clichés y modas casi impuestas por multitud de medios, ya preferimos a los guapos ¿cómo vamos a pretender despojarnos de nuestros profundos instintos en la edad adulta?
Huelga decir que porque no seas tan agraciado o no tengas la dicha de tener una cara armoniosa en todas sus facciones, ya vas a estar desprovisto de toda posibilidad de éxito en una selección. No se trata de eso, pero sí hemos de reconocer que, sin darnos cuenta, vamos a sentir mayor empatía, percibir como más simpáticos y mostrarnos más cercanos hacia los guapos.
¿Selección natural? ¿Restos de instintos o impulsos heredados que, hoy por hoy, ya son innecesarios? Puede ser, pero el caso es que vivimos en una sociedad que tiene muy en cuenta el aspecto físico, el impacto que generas o, como dicen en algunos sitios, la “buena presencia” (y esto me recuerda lo que siempre decía el padre de una amiga: “así como te vean, te van a tratar”), por lo que, aunque no nos guste o nos cueste admitirlo, todos nosotros acabamos dejándonos llevar por nuestros más primitivos instintos y con ellos, o por culpa de ellos, a veces vemos determinada nuestra conducta y/o reducido nuestro propio criterio, a algo tan sencillo pero poderoso como lo guapo que eres.
M. Mora








Comentarios
¿No es más coherente una empresa que selecciona a sus profesionales por su valía (y en cuyas oficinas, por lo tanto, pueden verse personas con estéticas diferentes)que una empresa que selecciona por el corte del pantalón o de pelo del futuro empleado y cuyos pasillos están repletos de empleados con trajes y estéticas impersonales y uniformes (y añadiría aburridas y faltas de toda creatividad) pero socialmente "correctos"?
En España nos queda mucho por aprender de diversidad....
A mí, personalmente, me encanta cuando me sucede dicha situación, porque me recuerda lo difícil y apasionante que es nuestro trabajo, porque implica "trabajar" con personas, con la enorme dificultad y responsabilidad que ello implica. Además, también me hace alegrarme de no ser de "ese" tipo de entrevistadores que hacen entrevistas de 5 minutos quedándose con esas, muchas veces, primeras impresiones erróneas.
Ahora en serio, triste pero cierto, así va el mundo. Solo espero que los que os dedicáis a la selección no caigais en estas cosas.
....viene del anterior...
Quiero también compartir con vosotros, otra curiosa situación que se da y que durante algunos años he podido observar tanto en compañeros como en compañeras seleccionadores , así como en mí mismo. Me refiero a cuando entrevistas a una persona poco o menos agraciada físicamente que otras, pero que por el contrario, su perfil te “enamora” profesionalment e (sirva de aclaración, que el concepto “enamora” los usamos coloquialmente cuando un candidat@ te gusta mucho por su perfil de competencias, personalidad, etc. al margen de su imagen física) En estos casos, he podido observar como el/la seleccionador/a después de poder conocer en profundidad a esa persona profesionalment e, le encuentra un atractivo “físico” especial que, a priori no es perceptible o destacable. Con esto quiero decir que, para aquellos candidatos que puedan pensar que su atractivo físico no encaja con los cánones de la belleza tal y como se entiende en la actualidad, sed conscientes de que la persuasión se puede alcanzar mediante muy diferentes caminos.
Sinceramente y gracias a este artículo, me gustaría mucho pediros y recibir el feedback de personas que se dedican a la selección de personal y que hayan podido experimentar algo parecido a lo que os he explicado, con el fin de poder comprobar si se trata de unos hechos aislados, o bien es una situación más compartida.
Muchas gracias
Que tema tan interesante a la par que controvertido! Buena elección.
Como persona que está relacionada profesionalment e con la selección de personal, los aspectos que plantea el artículo, he de reconocer que han sido tema de conversación en varias ocasiones con otros compañeros. En este sentido, puedo compartir con vosotros las humildes conclusiones a las que hemos llegado en estos intensos e interesantes pequeños coloquios.
Partiendo siempre de la base de la objetividad y profesionalidad que se debe seguir y seguimos en los procesos de selección, varios de mis compañeros y compañeras y yo mismo, coincidimos en que una buena presencia (llámese atractivo) por parte del/la candidat@, representa un potente factor predisponente y me explico. Si bien coincido con el artículo en que no creo, o más bien dicho, no quiero pensar que en la actualidad se realizan selecciones de profesionales en base a su “guapura”, es muy cierto que, en cuanto se recibe a una persona que va a participar en un proceso de selección y éste/a posee una apariencia agradable/atractiva/interesante/etc. el seleccionador/a, como animal social que es, puede generar unas expectativas más favorables que cuando ocurre lo contrario. Posteriormente a este hecho más “psicológico” inicial, la profesionalidad en el trabajo es la que manda y estoy convencido de que, al final, el candidato más valido y no el más “guapo” es el seleccionado.
Sigue...
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