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Llegando ya a casa, tras una intensa jornada de trabajo, me disponía a coger las llaves para abrir el portal cuando sentí una fuerte palmada en el hombro que primero me hizo iniciar la preparación de mi infalible técnica de defensa personal, pero que, al segundo de haber procesado la voz que acompañaba a ese gesto, me hizo caer en la cuenta de qué era lo que sucedía. Miguel, compañero de instituto y ahora vecino del barrio, me saludaba con la amabilidad y delicadeza que siempre le había caracterizado.
Tras intercambiar alguna que otra frase típica sobre el tiempo, el trabajo y la vida, me comentó, todo entusiasmado, que se había apuntado a una oferta de empleo del portal de PSICOTEC.
-Vaya, pero no sabía que estabas buscando trabajo
-Y no busco, yo estoy a gusto en mi empresa, simplemente vi la oferta, me pareció interesante y me apunté.
-Y ¿para qué puesto es? – pregunté yo, con bastante curiosidad por si era un proceso de selección que estaba llevando personalmente.
- Pues no sé, algo de coordinación, haciendo temas de papeleos y administración… o algo así…
- Y ¿Sabes para qué empresa es?
- Algo como… no sé qué PRO… o POR…, creo que es de servicios… no, espera, de logística, o algo así.
- Pero ¿tiene algo que ver con lo que estás haciendo ahora mismo?
- Creo que no, bueno, sería trabajo de oficina, así que más o menos es lo mismo. No sé, yo vi la oferta, vi que era cerca de casa, el horario igual que el que tengo, pero creo que los viernes por la tarde no trabajaría y me pagarían un poco más.
- Y ¿encajas con los requisitos que piden?- sí, lo sé, debe ser deformación profesional, pero tenía que preguntarle eso.
- Pues ni idea, si te digo la verdad, ni me fijé.
- Ya, pero no entiendo una cosa, si no estás buscando trabajo porque estás bien en tu empresa, no conoces bien el puesto ni las funciones, ni siquiera tienes claro cuál es la empresa y tampoco sería una mejora sustancial en condiciones y salario… ¿por qué te has apuntado?
-Yo qué sé, lo vi y, sin pensar, me apunté, ya sabes…
Sí, ya sé. Está claro que, hoy día, con internet, es sencillísimo apuntarse a una oferta de empleo, o a quinientas. Simplemente es darle un click y ya estás postulando como candidato. No importa que tu formación académica encaje o no con lo requerido para el puesto; no importa que tu experiencia sea más o menos afín; o que tengas un nivel medio-bajo de inglés cuando exigen ser bilingüe. Sólo haces click y listo.
Hablemos claro, sobre todo pensando en toda esa gente que piensa que no cuesta nada apuntarse y que si no encaja, da igual, porque ya tienen tu CV y quizá cuenten contigo para otra vacante. No, no se guardan los currículums y ni mucho menos se memorizan y se tienen presentes para futuras vacantes que surjan. Si para la selección que se está llevando en ese momento no encaja, tened en cuenta que probablemente se elimine.
Antes de internet, el buscar empleo y entregar tu CV era un trabajo en sí. Tenías que poner atractiva tu formación y experiencia profesional, te hacías fotos de carnet (en las que siempre salías espantoso), imprimías tu currículum en papel (a veces verjurado, para que se viese que había calidad e interés), se compraban sobres y sellos y se enviaban por correo. Incluso, en empresas de especial importancia o para puestos clave, te personabas en la misma recepción de la compañía, mostrando tu mejor sonrisa y entregabas tu CV en mano. Sin duda, con este procedimiento éramos mucho más selectivos y dirigíamos nuestra búsqueda hacia aquellas empresas o posiciones que nos interesaban de verdad y donde veíamos que podíamos tener posibilidades. Hoy en día, te puedes encontrar un administrativo sin la carrera finalizada, que está postulando a una posición de Ingeniero Senior de Proyectos.
Con todo esto no digo que no se tenga todo el derecho del mundo a apuntarse donde uno quiera y cuantas veces quiera (casi siempre existe otra alternativa para enviar tu CV como candidatura espontánea, para que te incluyan en la base de datos). Simplemente digo que el mensaje que estás enviando a la empresa receptora de tu CV es que, o bien que no te has leído la oferta de empleo, o bien que te da exactamente igual lo que pidan o dejen de pedir, porque igualmente le das al click y ya estás apuntado, no pierdes nada.
C.Diez








Comentarios
Por cierto, felicidades por el blog, se agradece tener el punto de vista de la gente que os dedicáis a esto.
Un saludo.
Otro caso es cuando no se cumple prácticamente ningún requisito o cuando, como en algunos casos que conozco, se llega incluso a mentir en las killer questions para poder pasar el primer filtro. Eso sí que no me parece justificable, porque nadie quiere perder el tiempo ni tiene derecho a hacérselo perder a los demás.
En cualquier caso, me gustaría agradecer la estupenda idea de Psicotec de suscitar estos debates que son interesantes para todos.
C.DÍEZ
Probablemente, el que haya gente que se apunte a ofertas en las que no encaje exactamente, produzca un sobreesfuerzo a los miembros del equipo de selección, pero elevar un ejemplo (disparatado a mi modo de ver) a categoría me parece de una insensbilizació n tal, que me faltan palabras, y no quiero buscarlas.
Por si no lo saben, estamos en un entorno de 5 millones de parados. Personas, con más o menos formación, y que en muchos casos llevan meses sin trabajo. A veces, es humano (aunque puede que poco productivo) intentar aspirar a ofertas en las que no se encaje al 100%, fruto de la desesperación, y de probar fortuna si los requisitos tampoco los cumplen al completo los demás candidatos, y hay algo en la experiencia profesional que pueda suplirlo.
Quejarse de esta situación con tanta frivolidad, tan solo me hace desearles que nunca tengan que solicitar puestos para los que no encajen perfectamente porque estén desesperados por no tener trabajo.
Solo les pediré algo, por favor, antes de escribir con tanta frivolidad, piensen un poco en la gente. Un poquito de empatía, por favor.
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