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La hora de la comida, en la oficina, es un espacio de tiempo que da para muchas cosas, desde hacer un repaso a todas esas magníficas comidas y platos caseros que mamá te ha preparado siempre (y sigue haciéndolo) o el resultado del último partido y lo patanes que han sido los jugadores, hasta análisis y debates excitantes sobre cualquier aspecto de la actualidad.
El último cara a cara de la comida ha sido hoy mismo, cuando entre bocado y bocado, un compañero estaba relatando la fiesta en la que había estado el sábado por la noche. En su afán de compartir con el resto, dijo que iba a colgar las fotos en su Facebook para que todos pudiésemos ver el baile que se había marcado subido a la barra del bar. Otro compañero, con cierto reparo por si su interrupción iba a ser bien interpretada, le preguntó si le parecía prudente subir esas fotos a una red social, donde le constaba que podían verlo algunos de los jefazos de la oficina, así como los clientes. Por un momento se hizo el silencio en la cocina, nadie masticaba, nadie se movía, era como si todos estuviesen atentos a lo que, en milésimas de segundo, sabían que iba a suceder…. Y la calma estalló. Unos y otros discutiendo sin importarles si alguien les escuchaba, tratando de dejar clara su postura, sin darse cuenta que tanto el volumen de las voces como la temperatura en el cuarto se estaban incrementando significativamente. Apenas se lograban escuchar las ideas cuando alguien, muy oportunamente, dio un portazo y nos volvimos a callar.
A partir de ahí, se reanudó el debate con mayor orden y respecto al prójimo. Había quienes estaban completamente a favor de colgar y escribir lo que te viniese en gana en cualquier sitio, alegando que son espacios sociales donde te puedes expresar y ser tú mismo, ya que la línea que separa el plano profesional del personal está clara y lo que puedas hacer o dejar de hacer fuera de tu horario laboral y entorno de trabajo, ha de ser respetado y, en absoluto, tenido en cuenta. Por otro lado, había un grupo de opositores a esta idea, quienes señalaban, una y otra vez, que eres la misma persona, así estés en tu trabajo como en una reunión de amigos, por lo tanto se ha de tener mucho cuidado a la hora de aparecer en determinadas situaciones, aunque sea en redes sociales no profesionales, pues nunca sabes quién lo va a ver y qué juicio van a sacar de ti. Sin duda, esta postura está bien reflejada en muchas de esas noticias que salen una y otra vez en los medios, donde informan de personas despedidas por ciertas fotografías subiditas de tono o determinados comentarios poco respetuosos hacia su jefe. Sin ir más lejos, hace un par de días publicaban la noticia de un congresista americano que ha tenido que dimitir por aparecer en unas fotografías poco adecuadas para un profesional de su estatus y nivel (http://www.20minutos.es/noticia/954976/0/dimite/congresista/contactos/ ). Pero continuemos con el debate: Por último, estaba en bando de los que, por quedar bien con todos o por estar delante algún superior suyo, no acaban de “mojarse” y basaban su postura en la correcta gestión de tus diferentes perfiles en internet. Es decir, si publicas alguna foto en la que sales con un aspecto poco respetable, ridículo o en medio de una situación dudosamente profesional, asegúrate que sea en una página donde nadie que no quieras, pueda acceder a ella. Sí, sin duda esta sería la mejor opción, pero seamos sinceros, hoy por hoy, te guste o no, si alguien se lo propone podrá ver de ti hasta tu cuenta corriente, por lo que unas fotos en una red social serán algo bastante más sencillo de visualizar.
No se discutía si es o no correcto el despedir a alguien por colgar unas fotos o escribir ciertos comentarios de tu jefe en cualquiera de esas redes sociales, sino más bien se hablaba de poner en juego tu imagen y credibilidad profesional ante quienquiera que pueda ver tu perfil, ya sea un jefe, un cliente, un posible empleador, un competidor o simplemente un turista virtual. Está claro que cualquiera de estas posturas tiene parte de razón, pero también es cierto que, nos guste o no, debemos decantarnos por alguno de estos bandos. Con respecto a la Selección, que es la parte que me toca, desde siempre se ha buscado tener referencias de un profesional a la hora de valorarlo para ocupar un puesto, con lo cual te puedes arriesgar a que simplemente hagan un par de llamadas a las empresas donde has estado trabajando anteriormente, o bien a que, gracias a internet, entren en Google, escriban tu nombre y pulsen “Enter”. No os podéis imaginar todo lo que se encuentra por el ciberespacio. De esta forma, está claro que sólo depende de vosotros el grado de visibilidad que queráis tener, así como el tipo de imagen que queréis transmitir a todo el que os vea, porque la persona que está al otro lado no se va a parar a pensar qué cara o faceta de vosotros estáis mostrando en cada momento.
C.Diez








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Por cierto, felicidades por el blog!
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