Como cada año, tras engullir la última uva, el 99% de la población nos ponemos a elaborar nuestro listado de buenos propósitos para el 2011, que a veces está más lleno que otras, pero siempre repleto de las mejores de las intenciones.

Los propósitos pueden ser de todo tipo, la gran mayoría suelen ser estándar: dejar de fumar (especialmente ahora con la nueva Ley Antitabaco), apuntarse a un gimnasio para adelgazar unos cuantos kilos, mejorar nuestro inglés, llevarse mejor con los suegros… pero hay ocasiones en las que, en momentos como ahora, es decir, un comienzo de año, un comienzo de curso o incluso un entorno de crisis como el que vivimos, se nos remueve algo por dentro, se nos enciende una lucecita y el propósito que nos planteamos tiene una trascendencia mucho mayor, llegando a provocar un punto de inflexión crucial en nuestra vida.

Mi propósito para este 2011, mi modesto punto de inflexión, está más relacionado con mi experiencia y la cotidianidad del día a día. Con este escrito me gustaría poder dar comienzo a un espacio que me permita reflexionar, compartir e incluso, en ocasiones, generar un debate donde expresar y contrastar otros puntos de vista, además de los míos propios, para poder tratar de entender las cosas que pasan por el mundo, pues debo reconocer que, hasta ahora, mucho de lo que he visto y vivido aunque me ha dejado una huella, aún no le he podido dar una explicación. A partir de hoy, no me quedaré con las dudas, sino que buscaré conocer el por qué de las cosas y, con ello, conocer mejor a las personas.

En los últimos meses hemos podido ver y leer de todo acerca de las causas y consecuencias de la crisis, pero con lo que hoy me voy a quedar y que creo que encaja muy especialmente con el tema de los propósitos, es toda esa gente a la que se les removió algo por dentro y, a partir de ahí, marcó un punto de inflexión en sus vidas. Claro está que esa lucecita que se enciende puede hacerlo de manera casual, o bien porque las circunstancias así lo provocaron, y en este caso me refiero a Beatriz, que se ha quedado en paro porque su empresa está con un ERE y eso le ha llevado a replantearse si realmente, lo que había estado haciendo hasta ahora, era lo que de verdad quería y que ahora está en Estados Unidos, realizando un Máster que le permitirá abrirse camino en un nuevo mercado. Me refiero a mi amiga Eva, quien tras muchos años trabajando en una gestoría, ha decidido dejarlo todo para iniciar su preparación como chef de alta cocina y dedicarse al mundo de la restauración. Hablo de Pedro, un compañero de instituto que después de haber trabajado cerca de ocho años, como jefe de proyectos, en una empresa de cementos, con 36 años ha vuelto a clase para estudiar una profesión y lograr prácticas remuneradas. Pienso en Luis, quien sin apenas presupuesto, ha montado un negocio de importación por internet. Lo cierto es que estoy pensando en todas esas personas que, en estos momentos tan complejos, hacen una lectura positiva de las cosas, se plantean nuevos retos, que quizá se ajustan mucho más a lo que realmente siempre han querido y se dicen a sí mismos: “por qué no”. A partir de ahí, sólo depende de ellos que el propósito se lleve a cabo y que provoquen ese punto de inflexión que marcará, profundamente, el resto de sus vidas.

C. Díez

Comentarios  

 
0 #1 Luis Hernando Sagas 24-01-2011 11:50
Buenos días.
Si que es verdad que se pueden aprovechar los momentos malos para liarse la manta a la cabeza y dar un giro a tu vida. No obstante creo que el mayor problema de esos casos es el estado anímico de la persona. Una persona que lleva toda su vida labrándose una carrera profesional y que por un ERE (por ejemplo) se queda en la calle queda destrozado anímicamente. Creo que es un problema a nivel social que no está suficientemente considerado y para el que no hay muchas ayudas, y es una pena porque se pierde mucho talento de gente que podría aportar mucho pero que al no tener una personalidad lo suficientemente fuerte (o un respaldo familiar o económico) se quedan relegados despues de toda una vida trabajando.

Un saludo.
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