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A medida que los escándalos erosionan la confianza en los altos directivos y una inactiva economía mundial hace caer los ingresos y los beneficios, está claro que el mundo de los negocios se enfrenta a grandes retos y a un nuevo entorno.
Consideremos estas tendencias en el entorno empresarial:
- A pesar de la actual recesión, la evolución del mercado laboral y las tensiones competitivas continúan apuntando a lo importante que es ganar la guerra del talento. Las empresas que sean las mejores en la capitalización de sus recursos humanos adquirirán ventajas competitivas
- Los valores de los trabajadores han cambiado. Las personas que se acaban de incorporar y los profesionales del ámbito de la empresa con experiencia están buscando oportunidades para tener una vida completa y también un trabajo relevante. Hay una menor disposición a sacrificar el primer aspecto por el segundo.
- Ahora las organizaciones son menos jerárquicas, con tramos de control más amplios que significan que los empleados toman más decisiones. El liderazgo empresarial ya no se limita únicamente a los directivos; tiene lugar en todos los niveles.
- Nuevas formas de organización como las alianzas y asociaciones —algunas superando las fronteras regionales y nacionales— obligan a los directivos a tratar con relaciones ambiguas e intereses divergentes de los distintos grupos interesados.
- La credibilidad de los directivos corporativos está bajo escrutinio a la luz de los últimos escándalos empresariales, con los que se inició una llamada a la integridad y a la responsabilidad con la sociedad.
- Los padres trabajadores necesitan nuevas fuentes y apoyos para poder cuidar bien de sus hijos. Aquellos pertenecientes a la generación del baby boom que se acercan a su jubilación necesitan nuevas formas de asistencia para cuidar de sus hijos y también de sus padres.
- Existe un renovado interés en hacer contribuciones significativas a la sociedad, en cuidar el mundo.
- Internet y los nuevos medios de comunicación están virtualmente transformando cada aspecto de nuestras vidas. Se necesitan nuevas habilidades para desenvolverse en un entorno de 24 horas al día y 7 días a la semana en el que uno puede trabajar a cualquier hora y en cualquier lugar.
- Ya no existen fronteras en el mundo de los negocios.
Entonces, ¿cuáles son las habilidades que precisa un directivo para hacer frente a esta suma de retos sin precedentes, que se prevé rijan nuestro futuro? En primer lugar, debemos recordar que ser directivo no significa ser líder. El directivo del siglo XXI debe ser líder. En entrevista con la Harvard Business Idea-Cast (junio 2009), Dave Ulrich, considerado gurú en el campo de los Recursos Humanos, habló sobre los cinco puntos esenciales del liderazgo. Un líder debe:
- Ser estratega para poder modelar el futuro. Es importante mirar hacia delante para orientar las tareas presentes y posicionarlas en el futuro.
- Ser ejecutador para asegurar que las cosas sucedan. Conseguir que se cumplan las tareas y los objetivos, es decir, que las cosas ocurran, materializar las ideas y permitir que se conviertan en hechos, tomando decisiones y responsabilidades según los resultados obtenidos.
- Ser reclutador para captar el mejor talento posible. Pese a la situación del mercado laboral, el talento es siempre un bien escaso y es responsabilidad del líder proveer a la organización del talento externo que garantice su crecimiento y prosperidad.
- Ser desarrollador de capital humano para construir la siguiente generación de la empresa. El líder debe comprometer el talento actual que existe en la organización; existen múltiples fórmulas para ello: desde la retribución a la carta, el estilo de liderazgo positivo, fomentar un clima favorable para ello, etc.; y, además, debe contribuir a su desarrollo con la finalidad de crear futuros líderes.
- Invertir en la mejora personal. Se ha de invertir en uno mismo como forma de desarrollar habilidades para el liderazgo, ya que sin éstas sería casi imposible cumplir con los otros puntos. Se debe invertir en diferentes niveles:físico, como preocuparse por la alimentación y el ejercicio con la finalidad de ayudar al directivo a tener un mejor control de la frustración y evitar posibles depresiones; social, en el sentido de desarrollar una red de apoyo dentro del trabajo, para que haya personas que se preocupen del directivo como persona; emocional, en cuanto al conocimiento de las propias fortalezas y debilidades; intelectivo, pues el desarrollo de la agilidad mental es un valor importante; espiritual, con la finalidad de encontrar el significado y el propósito del trabajo en la vida.

Podemos decir que, en general, existe acuerdo sobre las habilidades que el directivo del futuro debe desarrollar, aquéllas que le permitirán desenvolverse con comodidad en un entorno globalizado, dominado por las nuevas tecnologías, repleto de incertidumbres y sujeto a continuos cambios al que nos hemos referido al principio de este artículo.
Tener visión estratégica
Según William C. Steer, Jr., las fuerzas que están determinando el futuro son la creciente globalización de la economía mundial, la desregulación o nueva regulación de la mayoría de los sectores, el reto competitivo de empresas emergentes y la tasa acelerada del progreso tecnológico. Así, el autor explica que el directivo deberá caracterizarse por poseer una visión estratégica que le permitirá ver más allá de lo inmediato, con una variedad de experiencias más amplia y habrá de considerar que las decisiones no se pueden centrar en la cúspide.
Tener flexibilidad y facilidad para adaptarse a situaciones cambiantes
Para John W. Work, los directivos del futuro tienen que tener habilidades para acomodarse a una dinámica socioeconómica y a unas tasas de cambio mayores que las actuales, y deberá usar el cambio de forma socialmente beneficiosa, aceptando retos como los siguientes: comprometerse totalmente al empleo efectivo de mano de obra diversificada, y crear una empresa donde se quiere trabajar, que sea productiva, desarrolle nuevos mercados y mantenga los actuales.
Convertirse en animador, impulsor, facilitador
En la opinión de Ken Blachard, en la organización jerárquica tradicional, el jefe es el responsable, y los demás responden ante él. Pero en la pirámide invertida, es justo lo opuesto, es decir, los jefes deben ser los que ayuden a sus colaboradores a cumplir con los objetivos. Por ello, el directivo del futuro debe ser un excelente animador, impulsor y facilitador.
Ser cosmopolita e integrador
Para Rosabeth Moss Kanter, los directivos del futuro deberán ser ante todo cosmopolitas, lo cual les permitirá ser a su vez integradores, superando las diferencias entre organizaciones, y deberán ser diplomáticos, que puedan transportar los mejor de un sitio a otro, y creativos, para ofrecer nuevas posibilidades.
Stewart D. Friedman, Profesor de Gestión en Wharton, nos habla de una nueva era para los directivos en los negocios y nos propone un enfoque, que él denomina “liderazgo total”, orientado a crear, de una manera más rápida y ágil, medios para lograr los mejores resultados empresariales. Eso sólo puede ocurrir si los directivos son auténticos, tienen integridad y son creativos en su trabajo, en su vida familiar y en sus relaciones con la comunidad.
La autenticidad surge cuando los directivos se comportan en consonancia con su escala de valores. Los directivos deben definir y estructurar un futuro que incluya los diversos valores y estilos de vida de todos los empleados.
Sus acciones diarias deben estar en concordancia, no sólo con los valores personales sino también con los principales valores de la empresa. Deben delegar para conseguir confianza, construida sobre fortalezas, e incrementar el compromiso con los objetivos comunes a través de un diálogo auténticocon los principales grupos interesados en todos los aspectos de la vida.
La integridad surge cuando los diferentes aspectos de la vida encajan de forma coherente y consistente. Deben ser responsables de captar las sinergias a través de todos los aspectos de su vida: en el trabajo, en el hogar, en la comunidad y en ellos mismos, tanto en su salud, crecimiento espiritual y ocio.
Deben conseguir equilibrio y sinergias, superando así la etapa de la conciliación y llegando a la integración.
La creatividad surge cuando los directivos cuestionan los supuestos tradicionales y experimentan continuamente cómo se hacen las cosas, promoviendo activamente e incluso iniciando el cambio.
Deben confiar menos en los métodos de trabajo tradicionales, así como en el tiempo presencial y utilizar de una manera más inteligente los recursos, construyendo un clima de confianza y aprovechando la flexibilidad y control que proporcionan los medios de comunicación virtual.
Este mismo autor, en su obra The World is Flat (2007), comenta que el directivo del futuro, el directivo del mundo plano, “conoce y usa la tecnología, se comunica simple y eficazmente, dirige con el ejemplo, concibe la compañía como una red en continua expansión, posee conocimientos generalistas, considera que la distancia no es una barrera, cree en la vida con calidad, se mantiene enfocado en la misión y visión y, además, añade, es divertido”.
Lo que sin duda resulta claro es que las nuevas tecnologías van a marcar en gran medida nuestro escenario futuro. De hecho, se habla ya de Liderazgo 2.0.
En palabras de Manuel Castell estamos en los albores de un nuevo tipo de Sociedad Red, la Era de la Colaboración Masiva generada por la web 2.0., con nuevos modelos de creación de valor, la wikinomía y la economía long tail, nuevos espacios de comunicación y aprendizaje colectivo… Ante tal panorama, el Profesor Cabrera, propone la filosofía Getting Real como guía en la exploración de nuevas formas de liderazgo:
- Experimentar con la realidad.
- Cultivar la simplicidad como valor.
- Concentrarse en lo esencial y rechazar lo superfluo.
- Crear organizaciones ágiles.
- Contratar profesionales con pasión por su trabajo. Evitar los “passion killers”. Trabajar mediante iteraciones.
- Ajustar el alcance de los proyectos, mantener el plazo y el presupuesto.
- Construir equipos pequeños y ágiles.
- Evitar la tentación del crecimiento organizativo por sí mismo.
- Testear las propias ideas en condiciones reales, con clientes reales y en mercados reales. Hay que saber escuchar y mejorar.
- No permitir que las viejas ideas aniquilen nuestra capacidad de innovación.
Cada vez más estudios demuestran el impacto directo de unas adecuadas habilidades directivas en la cuenta de resultados de la compañía. De hecho, el Profesor Friedman habla de porcentajes significativos en cuanto a incremento de ingresos y reducción de costes.Ante este panorama, deberíamos cuestionarnos:¿estamos preparados para el futuro?
María Luisa Riobóo
Directora Selección y Desarrollo
PSICOTEC
(Artículo publicado en el mes de Julio en la revista Calidad.)








Comentarios
Llevo toda mi vida laboral intentando encontrar una compañia que se acerque a la filosofia empresarial que trasmite el artículo, y por desgracia ya casi he tirado la toalla. Cuando trato de comunicar estas ideas me miran como si fuera de otro planeta, y solo me siento acompañada cuando leo de vez en cuando artículos como este.
Muchas gracias y enhorabuena por la pagina. Estaremos en contacto porque tengo intención de visitaros de vez en cuando.
un fuerte abrazo,
Mercedes
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